Comunicado de Prensa para su Difusión Inmediata
16 de abril de 2015

Ottawa – Según un nuevo informe, las inversiones canadienses se están interponiendo entre los ciudadanos de El Salvador y su agua. Escrito por Meera Karunananthan del Proyecto Planeta Azul y Susan Spronk de la Universidad de Ottawa, el informe hace énfasis en las tensiones entre las relaciones de El Salvador con los inversionistas extranjeros y un movimiento ambiental creciente que está promoviendo una visión nueva y alternativa para la crisis producto de la escasez de agua dulce en el país.
Cuando El Salvador se negó a otorgar un permiso para el funcionamiento de una mina de oro en la Cuenca del Pacífico, la corporación Pacif Rim con sede en Vancouver, decidió demandar al gobierno por más de 300 millones de dólares estadounidenses. Pacific Rim ha sido adquirida por la firma canadiense-australiana Oceana Gold, que ha asumido la demanda.
Debido a la fuerte oposición pública, no hay minería metálica en El Salvador en la actualidad y no se ha extendido permisos para la extracción de metales desde 2008. Existe un apoyo público extraordinario para una prohibición permanente en tanto el poder legislativo salvadoreño considera normas más duras y nuevas para proteger las cuencas hidrográficas del país.
“Coaliciones ambientales y organizaciones de base han estado trabajando durante los últimos diez años para hacer frente a la crisis del agua en uno de los países con mas problemas en el mundo en relación a este recurso”, dijo Meera Karunananthan, activista internacional del Proyecto Planeta Azul. “Las alternativas que se han propuesto en la actualidad se están deliberando en el congreso, pero están amenazadas debido a que se encuentran en marcado contraste con los intereses de los inversionistas extranjeros y sus aliados políticos en el país.”
El Congreso de El Salvador ya ha votado a favor de una enmienda constitucional que garantiza el derecho al agua, pero que debe ser ratificada consecutivamente por una segunda legislatura. La legislatura tiene hasta el 30 de abril para completar el proceso de enmienda.
Por otra parte, la ley de aguas propuesta protegerá las cuencas hidrográficas por garantizar que la protección del medio ambiente y las necesidades de las comunidades locales tengan prioridad en las estrategias de asignación de recursos hídricos.
“Lo que estamos viendo en El Salvador es una batalla por el agua que enfrenta a las multinacionales extranjeras con las comunidades locales”, dice Susan Spronk, profesora asociada en la Escuela de Estudios Globales para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Ottawa. “Si se establecen las estrategias ambientales descritas en este informe, El Salvador podría servir de modelo para el resto del mundo.”
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El informe, La defensa del agua: el corazón de la lucha contra el neoliberalismo en El Salvador, está disponible en inglés y español.
