«…para muchas personas, el acceso al agua es una lucha diaria por su supervivencia. La búsqueda de agua y las consecuencias de su escasez recaen desproporcionadamente en mujeres y niños. La falta de agua es causa de muerte y de violencia cotidiana. El cambio climático está exacerbando los ciclos de sequía e inundaciones, que tienen profundas repercusiones en la vida y los medios de subsistencia de las personas… Esto ya está provocando desplazamientos y conflictos armados. El estrés hídrico está indisolublemente ligado a la inseguridad alimentaria, las enfermedades transmitidas por el agua, las migraciones forzosas, los conflictos, la mortalidad infantil y la violencia y discriminación contra niñas y mujeres. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), 2.200 millones de personas, más de una cuarta parte de la población mundial, carecen de agua potable y saneamiento…»
Privatización e influencia empresarial
En todo el mundo, las empresas privadas y las ideologías del libre mercado amenazan con aumentar la disparidad del agua, empobrecer aún más a los pobres de agua y afianzar el abuso continúo de nuestros sistemas hídricos naturales.
Los servicios, recursos y ecosistemas hídricos están cada vez más amenazados por los efectos del cambio climático y por empresas y actores financieros ávidos de beneficios que buscan sacar provecho del agua en medio de múltiples crisis interrelacionadas.
Estas poderosas influencias pueden verse en instituciones internacionales como las Naciones Unidas y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, en plataformas de gobernanza de múltiples partes interesadas como el Foro Mundial del Agua, en instituciones financieras internacionales como el Banco Mundial y los bancos regionales de desarrollo, y en gobiernos nacionales y locales.
