El Proyecto Planeta Azul es una organización que trabaja por la justicia hídrica y forma parte de un movimiento global que promueve la verdad fundamental de que «el agua es vida». Durante más de dos décadas hemos trabajado con base en los principios de que el agua es un derecho humano, un bien público y es parte de los bienes comunes globales.
Lo hacemos porque
- Around En todo el mundo, más de 2.000 millones de personas no tienen acceso al agua potable y casi 4.000 millones carecen de acceso al saneamiento.
- Cada año, más de un millón de personas, en su mayoría niños pequeños, mueren de diarreas prevenibles contraídas por beber agua no apta para el consumo.
- Más de 2.000 millones de personas viven en países con estrés hídrico, que sin duda se intensificará debido al cambio climático y a las catástrofes relacionadas con el clima, el 90% de las cuales están relacionadas con el agua.
- Cada día, miles de millones de personas en todo el mundo sufren y mueren por no poder acceder a agua limpia y segura.
A pesar de su éxito pasado y presente, en las últimas décadas la gestión pública y comunitaria de los servicios y recursos hídricos se ha visto socavada por la austeridad y amenazada por la privatización. La crisis mundial del agua sólo empeorará si con su uso solo se busca el lucro. No debemos permitir que esto continúe.
Nuestro objetivo es proteger el agua como recurso vital y garantizar su gestión pública para que esté disponible para todos y todas. El agua es una fuente vital e insustituible de vida y un derecho humano y, como tal, debe estar al alcance de todos.
Nuestro enfoque: Construir solidaridad translocal para la justicia hídrica global
El BPP trabaja con organizaciones y activistas locales, tanto en el Sur como en el Norte, para proteger el control y la gestión democrática, pública y comunitaria de los servicios y recursos hídricos, y construir un movimiento que haga realidad los derechos humanos al agua y al saneamiento.
El BPP se enfoca en el trabajo de las mujeres, los indígenas y otros defensores del agua y las comunidades en primera línea que luchan para proteger los recursos y servicios hídricos de la privatización y trabajan para conseguir alternativas más justas. El trabajo de los defensores y sus esfuerzos por construir organizaciones y movimientos fuertes son un eje clave en torno al cual pueden avanzar las luchas por la justicia hídrica.
El BPP promueve la construcción de movimientos y redes de solidaridad tanto a nivel local, como en las ciudades, pueblos y territorios donde las luchas contra el acaparamiento del agua y la privatización de los servicios repercuten en la vida cotidiana de millones de personas, como a nivel nacional e internacional, para desarrollar solidaridades translocales.
En esta labor, el BPP pertenece a varias redes internacionales y colabora estrechamente con muchas otras, como el Foro de los Pueblos sobre el Agua (PWF) y la red mundial de Comunidades Azules, la Red Africana por la Justicia Hídrica (AWJN), el Movimiento Europeo del Agua (EWM), la Plataforma de Acuerdos Público Comunitarios de las Américas (PAPC) y la Red Vigilancia Interamericana por la Defensa y Derecho al Agua (REDVIDA).
Al combinar escalas de trabajo locales y globales, las comunidades se benefician tanto del apoyo de base como de las solidaridades translocales y los intercambios de conocimientos. Este enfoque fortalece las alianzas que proporcionan alternativas a la privatización del agua, la financiarización y otras políticas neoliberales.
Marcar la diferencia
Estamos orgullosos de formar parte de un movimiento mundial por la justicia hídrica que sigue creciendo y consolidandose, aportando una nueva visión sobre cómo debemos ver y proteger el agua. Estamos marcando la diferencia en comunidades y países de todo el mundo. Ayudamos a liderar la lucha por la histórica resolución de la ONU de 2010 que afirma el Derecho Humano al Agua y al Saneamiento, y seguimos trabajando con organizaciones aliadas y comunidades afectadas para garantizar su realización.
Agradecemos sinceramente a nuestros financiadores y donantes que hacen posibles estos logros. Juntos podemos crear un mundo que valore el agua como un recurso público, y no como una mercancía que se compra y se vende.
